Autor: G.K.Chesterton
Editorial: Biblioteca Homo Legens
Paginas: 278
ISBN: 84-935182-0-4
P.V.P.: 21,50 €
Biblioteca Homo Legens nos presente en un solo volumen dos obras del celebrado G. K. Chesterton: San Francisco de Asís y Santo Tomás de Aquino. El lector actual va a encontrar, de manera magistralmente expuestas, las dos grandes ideas que forman la cultura cristiana y occidental, a saber: la caridad y la razón.
Chesterton con un estilo refinado e intelectualmente irreprochable nos lleva de la mano de estos dos grandes santos al descubrimiento del ser europeo, al descubrimiento de las raíces de una sociedad ahora en clara decadencia, por su obstinación en olvidar las ideas que la hicieron nacer.
San Francisco de Asís, es la vida del hombre que más cerca ha estado del Cristo doliente. El hombre que renuncia a las comodidades de una vida terreno que se le prometía feliz y tranquila y prefiere recorrer los caminos de la renuncia personal para vivir instalado en la existencia del amor. Esa caridad cristiana, tan denostada hoy en día, pero tan salvífica entonces como ahora, encuentra su más excelsa expresión en este italiano universal, que nos deja como legado un amor sin límites a la humanidad.
San Francisco supone el feliz nacimiento de una cultura occidental cristiana largamente gestada y que alumbra la más feliz de las ideas occidentales: la universalidad del amor. El poverello di Dio supone la verdadera desaparición del las imagines del paganismo europeo para representar la concepción cristiana del mundo y de la naturaleza. Chesterton nos sitúa ante el santo pero sobre todo nos sitúa ante el poeta, el reformista, el creador y por encima de todo ante el dador. San Francisco nos transmite la humildad olvidada por la Europa materialitas presente, nos lega una nueva forma de entender la vida monástica. Pero sin duda alguno donde Chesterton sabe cargas las tintas es en la virilidad franciscana de la gratuidad y gratitud. Cada hombre, cada objeto natural, es visto como algo independiente, como creación divina dotada de propia personalidad. Con San Francisco, en suma, aprendemos el modo de hacer las cosas grandes a través de los gestos pequeños.
No cabe duda que en Santo Tomás de Aquino Chesterton toma una postura más intelectual para enfrentarse a uno de los grandes intelectuales de la historia de la humanidad. Si San Francisco significó el fin de las imagines paganas, Santo Tomas supuso la desaparición del mundo clásico, si el primero representó el nacimiento de la cultura occidental cristiana, el segundo llevo a la criatura a su madurez. La obra de Santo Tomás es magna por su profundidad, por su extensión pero sobre todo por su calado, pues supo conciliar la religión y la razón. Funda Europa al cristianizar a Aristóteles, de esta forma la tradición griega pasa a ser tradición cristiana, tradición europea.
La lectura de ambas obras es sumamente recomendada para todos los que quieran entender la razón de Europa, y la misión de la cultura europea en el mundo. No son ociosas las palabras que el santo padre proclamó al mundo en Ratisbona, la religión no se puede separar de la razón y en este sentido la religión cristiana no es que tenga más camino andado sino que desde el final del camino puede mirar al hombre con la certeza que este es creación de un Dios que es ante todo amor. El lector comprobará que los caminos de la santidad son siempre distintos, pero que el fin siempre es el mismo: la unión con Dios. No obstante Santo Tomás y San Francisco, San Francisco y Santa Tomás, tienen otro punto en común, su capacidad de cristianizar a la cristiandad, San Francisco por el amor, Santo Tomás por la razón.
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