• La lectura y la propaganda es el cauce idóneo de los que sienten la necesidad de espiritualismo para consuelo de las almas y para la regeneración social

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    Octubre 2008
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La noche quedó atrás

Autor: Jan Valtin
Editorial: Ciudadela
ISBN: 978-84-322-3168-1
PVP: 24 €
Páginas: 780
Este libro cuenta la historia de un soldado heroico que luchó en los mares y en la tierra por su causa, que afrontó la cárcel, la tortura y la muerte, que sacrificó a su familia por la victoria. Un hombre que entregó su valor, su lealtad, su juventud y su inteligencia a la causa más asesina de la historia: el comunismo.

‘La noche quedó atrás’ es la autobiografía de Richard Krebs, que la firmó con el seudónimo de Jan Valtin, un marino alemán que desde muy joven, en los últimos meses de la Gran Guerra, con 13 años, se convirtió al comunismo y empezó a colaborar con la Komintern, la organización que quería expandir la revolución por todo el mundo. El libro es una reedición de la versión publicada en España hace varias décadas. Aunque Seix Barral ha prestado un servicio a la verdad histórica, tenemos que reprocharle que haya mantenido la vieja traducción sin haber corregido siquiera las erratas.

El grosor del libro, cercano a las 800 páginas de extensión, puede hacer que algún lector se retraiga, pero sería una lástima. En el libro hay conspiraciones, amor, viajes a lugares lejanos, asesinatos, batallas y nazis. Todos los elementos que componen los best-sellers de hoy, pero con la ligera diferencia de ser verídicos. Se trata de una vida fascinante.

Krebs describe el funcionamiento de la Komintern y el fanatismo de los comunistas. A lo largo del libro resuenan frases como “para los comunistas el partido lo es todo y nosotros no somos nada”, “no podemos vivir sin la revolución”, “en el partido no tenemos amigos; en el partido sólo tenemos camaradas”. Los comunistas, a las órdenes de Moscú, establecen unas redes secretas que cubren todo el mundo. Krebs, que es marinero, se encarga de tender cables rojos en barcos y puertos de los cinco continentes.

Los comunistas se describen como gente sin alma, capaz de organizar contrabando de personas, alcohol y armas para conseguir dinero para la URSS o para la Komintern. Igualmente son capaces de eliminar a camaradas o espías sin vacilar, de destruir reputaciones y de planear la subversión y la pobreza. El partido monta un servicio secreto de espionaje, que incluye escuadrones de la muerte. Una orden de matar a un traidor recibida mientras estaba en San Francisco llevó a Krebs a la cárcel de San Quintín con 21 años. Sus jefes le dijeron que no confesase, que aceptase la pena y que al cumpliese sin rechistar. Aprovechó los tres años en la cárcel para ampliar sus conocimientos (idiomas, tipografía, matemáticas…) y para propagar su fe.

Merece atención la sorprendente colaboración de los comunistas alemanes con los nazis para derrocar a la socialdemocracia, a la que los genios como Stalin y el búlgaro Dimitrof, jefe de la Komintern, consideraban su principal enemiga por el dominio del proletariado. Una vez que Hitler alcanza el poder, los comunistas son aplastados y Krebs acaba en una cárcel, de la que sólo sale al ofrecerse, por orden del partido, como agente doble a la Gestapo.

En este libro la magnitud de la Komintern y su poder oscurecen el del III Reich. Que el comunismo fracasase en sus proyectos para dominar el mundo sólo puede explicarse por la incompetencia de los comunistas, sometidos a los deseos de Satín, y a la providencia.

Como publicidad, las ediciones suelen incorporar una frase del presidente Roosevelt –el mismo que entregó media Europa a Stalin: “El mejor libro que he leído sobre el siglo XX”. ‘La noche quedó atrás’ se publicó en Estados Unidos en 1941. En 2008, sigue siendo un libro capital para entender el fanatismo que condujo a los genocidios del siglo XX.